La moda rápida se juega su futuro con la generación Z

Los hábitos de consumo de la generación Z podrían acabar con la fast-fashion, según indica un estudio publicado por el diario británico «The Guardian». La investigación, realizada por la RSA (The Royal Society of Arts, Manufactures and Commerce) ha descubierto que, durante la pandemia, el reciclado y la reutilización de prendas ha escalado de modo drástico, algo que de convertirse en tendencia a largo plazo haría temblar los cimientos de la moda rápida.

La pandemia del coronavirus ha servido de catalizador para imponer en la sociedad los valores de la generación Z, aquellos que tienen entre 18 y 25 años actualmente. Entre los elementos éticos que presiden esta generación estarían la sostenibilidad, la individualidad y el comercio justo. El estudio de la RSA indica que durante esta crisis sanitaria, en el Reino Unido el 28% de la población ha reciclado o reutilizado más ropa de lo que es habitual, mientras que hasta un 35% de las mujeres expresa su deseo de comprar menos prendas.

La RSA también indica en su estudio la patente necesidad de crear prendas que duren más y sean de mejor calidad. Y es que a la generación Z parece importarle menos el corte de una prenda que el hecho de que se adapte a su identidad y a los nuevos valores imperantes. La moda online se impone tanto para las marcas tradicionales como para la ropa usada: webs como Depop -un app de venta de moda entre particulares- han duplicado su tráfico desde el 1 de abril.

Pero las cosas no serán sencillas para nadie. Mientras que el comercio tradicional de moda aún debate en cuanto a qué «liturgia» de venta instaurar en las tiendas -metacrilato, aforo a la mitad o desinfección de ropa y probadores- los comerciantes del sector del alquiler y la reventa de ropa de segunda mano -online o físicas- no lo tendrán más fácil con sus clientes tras el Covid-19, justo cuando la higiene es un elemento clave.

Por si fuera poco, el British Fashion Council y el Council of Fashion Designers of America han emitido un comunicado conjunto en el que piden una reducción en el número de temporadas, una limitación de la cantidad de piezas fabricadas y una disminución de los kilómetros necesarios para llevar las prendas desde su lugar de fabricación al punto de venta. También se reclama una racionalización en las agendas de los profesionales del sector de la moda -periodistas, ejecutivos o compradores profesionales-, sometidos siempre a permanentes viajes que dejan a su vez una importante huella de carbono. No obstante, las grandes empresas de fast fashion españolas están en una situación privilegiada, ya que cuentan con series de básicos en sus colecciones y su calidad y durabilidad está en alza. Aún a pesar de tener que subir los precios, el cliente final tendrá en cuenta si se fabrica o no en Europa, o al menos en países vecinos como Marruecos o Túnez. Atención, pues: la generación Z vigila y enjuicia a la moda. Y el resto de la sociedad sigue su estela.
Source: Moda

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