La traición

Barclays dejó la cocaína una noche que trató de hacer el amor con Daniela y no pudo. Se sintió tan humillado, tan empequeñecido, tan asqueado de sí mismo, que le prometió a Daniela, y se prometió a sí mismo, que nunca más aspiraría cocaína. Tenía veinticinco años. Llevaba aspirándola los últimos cuatro años. No se consideraba un adicto porque solo la tomaba los fines de semana. Pero no había fin de semana que no la esnifase.

Daniela no era su novia, pero acaso lo parecía. Era su amiga, su amiga inseparable. Se habían conocido en la universidad. Ella tenía un novio musculoso, Montero, que la trataba mal, con mezquindad: le decía que estaba subida de peso, que debía ir al gimnasio,… Ver Más
Source: Opinion

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