Salamanca en estado puro: algunos de los pueblos y paisajes más bonitos de la España Vacía

A principios de mayo Miranda del Castañar, en la provincia de Salamanca, pasó a ser una zona verde, libre de contagios. Un verde que tiñe no sólo su situación sanitaria, sino también la Sierra de Francia que ejerce de muralla natural. Es un ejemplo de esa España Vaciada que se vació de residentes, pero en la que quedaron en pie vistas de infarto en las que mirar mil y un atardeceres, pueblos con encanto en los que perderse, gastronomía con mayúsculas y piedras con historia. Lugares que el ser humano dejó atrás para instalarse en las ciudades de las que ahora quiere huir para desconectar, paradójicamente, en estos enclaves. Un territorio en estado puro, perfecto para una escapada postconfinamiento en la que respirar aire fresco.

Miranda del Castañar es, además, conjunto histórico, uno de los quince con los que cuenta esta provincia, que atesora el primer pueblo que tuvo esta declaración a nivel nacional, allá por el año 1940: La Alberca. Territorio de los mejores ibéricos, su entorno está poblado de extensos robledales y variados frutales, bajo la protección de la emblemática Peña de Francia y de su Virgen morena; y su arquitectura tradicional de entramado serrano proyecta las casas hacia el cielo, conservando escudos e inscripciones de recuerdo medieval.

Una ruta permite conocer los quince conjuntos históricos de esta provincia. Seis de esas localidades se asientan en la Sierra de Francia, otras cuatro en la cercana Sierra de Béjar y, próximos a la Vía de la Plata, dos más en ese espacio simbólico que es la frontera, antaño lugar de contiendas. El resto ennoblecen las tierras del llano con enclaves como la capital, Patrimonio de la Humanidad.

Su visita permite zambullirse en el rico patrimonio verde que los protege en una provincia en la que se puede disfrutar de la naturaleza en sus distintas y bellas manifestaciones, desde las cumbres de la sierra de Béjar y Candelario a los cañones de Las Arribes, los robledales y la dehesa, pasando por parques naturales, reservas de la biosfera y otros parajes de gran valor medioambiental escondidos en esta provincia, como las llamadas catedrales vivas, una serie de árboles catalogados de especial interés, que están protegidos por sus características especiales de longevidad (algunos con más de 300 años de vida), tamaño (con más de 30 metros de altura) o singularidad.

Para perderse por estos rincones, una buena opción es tomar alguna de las rutas de senderismo que trazan los pasos por la naturaleza salmantina y que se adentran en particulares espacios, como lagares rupestres, el Bosque de los Espejos, el sendero de las piedras mágicas o itinerarios micológicos.

Más información en www.salamancaemocion.es
Source: Viajar

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