Siete décadas «coronadas» bajo el sombrero de Dior

«Nos sirven para escondernos y protegernos, pero en un instante pueden sacar lo mejor de nosotros», ha declarado sobre los sombreros María Grazia Chiuri, directora creativa de Dior con motivo del lanzamiento esta semana del libro «Dior Hats». De este modo, la casa parisina ha querido rendir homenaje a un accesorio clave que lleva coronando sus desfiles siete décadas.

En realidad, el sombrero fue uno de los primeros accesorios de moda de la historia. No data como otros elementos del guardarropa de la época del Antiguo Egipto, si bien en torno al 3.200 A.C. los nobles y faraones del Nilo escogían complicados modelos según fuesen a visitar el norte o el sur, donde imperaban estilos distintos. La curiosa imagen de la carnosa Venus de Willendorf -que se estima fue esculpida hace unos 27.000 años en la zona de Austria- es el primer vestigio del uso del sombrero, pues lleva una especie de gorro tejido con relieves visibles.

Pero no nos llevemos a confusión: la gran importancia del sombrero en la historia está más ligada a la estética que a la protección: su función como indicador de estatus social, religión, rango militar o profesión ha sido históricamente más notoria que aquella de proteger del sol y del frío, por imposible que esto parezca. Papas, reyes, soldados y movimientos políticos se han tocado de sombreros que los distinguían de los demás.

Inspiración
El diferente estatus del sombrero ha dado lugar durante la historia a modelos peculiares, algunos de ellos inconfundibles e irrepetibles, como el sombrero «bicorne» de Napoleón, los tricornios de la época de Carlos III -y del uniforme de gala de nuestra Guardia Civil- o los vistosos cascos de los «armaos» de la Macarena en Sevilla, con sus enormes plumas y su clara inspiración en las legiones romanas del muy andaluz emperador Trajano.

Este año, la casa Dior ha querido homenajear al sombrero coincidiendo con el 40 aniversario en la profesión de Stephen Jones, el británico que desde hace 24 años coordina los tocados de sus desfiles y colecciones. En las primeras boutiques de Christian Dior, al igual que Balenciaga había hecho antes e Yves Saint Laurent haría después, una mujer podía vestirse de los pies a la cabeza, no solo encargar un vestido a medida. Y la importancia que Balenciaga otorgaba a los tocados y sombreros -siempre originalísimos- se la dio años después Christian Dior a los suyos.

Clientes ilustres
Stephen Jones ha coordinado el libro que la casa tiene el honor de publicar esta semana, «Dior Hats». Y es que el responsable del sombrero de papisa de Rihanna en la gala del MET del 2018 o el de faraón egipcio que llevó Erin O’Connor en el desfile de Dior de 2004, ha sido durante años también responsable de los tocados de la Princesa Diana, Kate Middleton, Meghan Markle o Madonna. Jones, que a través de los años ha colaborado con John Galliano, Marc Jacobs, Claude Montana o Jean Paul Gaultier, a buen seguro habrá preparado una selección de piezas curiosas con una historia detrás. Nada mejor en esta época de distanciamiento social que disfrutar de los libros y publicaciones, en papel o en internet, que nos ofrece una industria de la moda que está tragando quina.
Source: Moda

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