Un brindis por la recuperación

Vuelven los bares, el punto de encuento sin el que imposible concebir nada remotamente parecido a la normalidad, aunque sea nueva. Lentamente, el sector de la hostelería reabre (al fin) sus puertas en un contexto difícil, marcado por una crisis económica en la que la fórmula del «bueno y barato» volverá a ser determinante en la mayor parte de las decisiones de consumo. Llegan tiempos de innovación y de obligada reinvención para el sector, y algunas propuestas ya empiezan a señalar caminos alternativos. Es el caso de Cervezas Gran Vía, un nuevo actor que irrumpirá en el concurrido mercado nacional de la cerveza a partir del mes de septiembre.

El nuevo proyecto empresarial renuncia de partida a la gran distribución y el retail y se dirige de forma preferente a las pymes de la restauración. Aunque su modelo de negocio se planificó antes del estallido de la pandemia, parece especialmente pensando para el escenario poscovid: «Queremos volver a lo fundamental, ofrecer una buena cerveza al precio que le corresponde. Todo lo demás es accesorio sobre todo cuando se trata de salir de una crisis como la provocada por el coronavirus», explica su director comercial, Javier Segarra.

Como explica Segarra, Gran Vía será «la típica cerveza pilsen, con la fórmula tradicional alemana que impera en Europa, de unos 4,5 grados, fácil de beber… es la cerveza de toda la vida, la misma que beberías en Munich». Un sabor clásico para una apuesta que quiere marcar diferencias ofreciendo a los hosteleros el compromiso de mantener durante cinco años los precios más competitivos del sector. Oxígeno en forma de márgenes comerciales en un momento en el que muchos negocios hacen equilibrios en el alambre.

Segarra reconoce que el momento es complejo para activar un proyecto empresarial, pero la propuesta de Cervezas Gran Vía es ambiciosa. «Hemos venido a cambiar las reglas del sector hostelero. Queremos ser un viento fresco, con una propuesta diferente que aporta valor a los hosteleros. Creo que les podemos ayudar, y que ellos van a ser receptivos».

Los responsables de Cervezas Gran Vía saben bien el terreno que pisan. Su director es Pedro Cánovas, fundador de Mercado Provenzal, la cadena de bares que revolucionó la restauración «low cost» durante la anterior crisis económica. Segarra, que también acumula una amplia experiencia en el sector, se muestra convencido de que hay hueco para un nuevo competidor en un mercado tan concurrido con el de la cerveza. «Del mismo modo que estos años atrás hemos asistido a un boom de cervezas artesanas o de autor, creemos que también hay espacio para una cerveza orientada exclusivamente a su venta en bares. Nuestro objetivo no es competir con los gigantes de la industria, pero sí copar una parte del mercado, con unos clientes muy sólidos y fedelizados por la propuesta comercial que les vamos a hacer», asegura.

Nueva fábrica
La compañía ha construido una fábrica en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra, con capacidad para producir 430.000 barriles de 50 litros al año. Unas cifras que ya la convertirán en la séptima cervecera nacional. La crisis no ha frenado ni modificado los planes de trabajo, y la firma ya prepara la ampliación de esta planta hasta duplicar su capacidad, así como la construcción de una segunda fábrica, que estará operativa en 2022.

«Tenemos una inversión inicial muy potente, que supera los 20 millones de euros. La empresa tiene unos fondos propios que supera los 12 millones, aquí no hay trampa ni ni cartón. Hemos llegado para quedarnos, con vocación de largo plazo», subraya Segarra. De capital cien por cien español, el proyecto ha nacido respaldado por sólidos accionistas de referencia de otros sectores; entre ellos, Francisco Riberas (Gestamp).

El despliegue de la nueva marca de cerveza por el territorio nacional será progresivo. «La idea inicial es abarcar el arco mediterráneo de norte a sur, prácticamente desde Barcelona hasta Málaga. Por supuesto, también Sevilla, que es donde está nuestra sede. Y también Madrid, que es una de las zonas con mayor consumo. Pero en una segunda fase abordaremos el resto del mercado, porque el nuestro es un plan nacional y con el propósito de desarrollo internacional», explica el director comercial de la marca. Rubia y ambiciosa, una nueva cerveza está a punto de irrumpir llena de ímpetu en el mercado.

Una marca personalizada
Creada por el reputado maestro artesanal Boris de Mesones, la nueva cerveza contará con la particularidad de que su nombre podrá personalizarse según la zona o el cliente. «Tenemos registradas cerca de 50 marcas, que pueden estar asociadas a temas locales como Tramontana en Gerona o «Las Ramblas en Barcelona», explica Javier Segarra (en la imagen).
Source: economia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: